domingo, 13 de noviembre de 2011

El encuentro...

A pesar de que ha pasado ya media hora desde que derrotara a esos dos guerreros, las heridas que me han hecho han tenido efectos devastadores en mí. No han tocado órganos vitales, viviré. Pero no puedo más. No puedo levantarme y no quiero caer. Se me nubla la vista. No... No aguanto más. Apenas unos instantes, me parece ver cómo una bella dama cruza el camino, siguiendo otro que tal vez es invisible a mi vista. Se ha girado hacia mí. Puedo ver sus ojos, azules como el agua reflejando el cielo. Y su pelo... rojo como el fuego. Pero ya no soy capaz de distinguir nada. Ya no me sostengo.

Abro los ojos con esfuerzo. No sé dónde estoy, ni cuánto me he pasado durmiendo. ¿Qué es esto? Estoy... tumbado en un lecho de hojas. Parece obra de un hada. No, este lecho lo he visto antes. ¿Dónde? Me resulta vagamente familiar... Oigo una voz femenina. A la vez es desconocida y familiar para mí...
- Al fin despiertas- dice.
Con un esfuerzo sobrehumano, consigo incorporarme a medias y girarme, haciendo caer la sábana de hojas. Y veo a una hermosa chica cuyos ojos son azules. ¿Es la misma que pude ver en el camino? No, ella tiene los cabellos de oro. Además, me resulta vagamente conocida, como un recuerdo que quisiera aflorar en mi mente tras mucho tiempo sumido en letargo dentro de mi corazón. Esa voz...
- Te veo un poco aturdido- la joven sonreía. Tiene una sonrisa muy bella. La piel de marfil y el ajustado vestido que revela todas sus formas. Tiene que ser una sílfide, o alguna criatura no humana. No puede ser humana y a la vez tan hermosa.
- ¿No me recuerdas?- dice ella.- Es comprensible... ha pasado mucho tiempo.
Un recuerdo vago comienza a aflorar en mí. El recuerdo de una voz, una mirada... y un susurro: "Prométeme que cuando veas una rosa blanca, como yo lo fui, pensarás en mí. Te amo, por eso nunca te dejaré, incluso más allá de la muerte te querré siempre. Yo seré tu rosa fantasma."
- ¿Crystal?

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