lunes, 21 de noviembre de 2011

Me dijo que vendría...

Me dijo que vendría, estoy seguro. Y aquí estoy, esperándola. Hace mucho frío, pero si busco cobijo en alguna parte podría no encontrarme. Es un bosque inmenso, lleno de escarcha por el viento gélido que hace agonizar a los árboles bajo su blanco azote. A pesar de ser un bosque tan grande y tan frío pasa mucha gente por él, todos conocidos míos. Todos me saludan al pasar, todos me sonríen y me invitan a ir a algún lugar más cálido. Algunos por cumplir, otros de corazón. Pero yo siempre contesto que estoy esperando a alguien. Y que pasaré este invierno eterno aquí si hace falta. Mis labios sonríen, pero mis ojos sólo reflejan la luz de la Luna cual cristales de hielo en noche oscura. Y ellos prosiguen su camino. Algunos con mirada triste, es lógico, también ellos parecen esperar algo o alguien. Otros con mirada feliz. Algunos se preocupan por mí e insisten, pero yo soy demasiado obstinado. Otros no se lo piensan dos veces y se van con un: "Tú mismo."
Me dijo que vendría, estoy seguro. O tal vez me hizo ver la posibilidad y yo interpreté mal... Dudas. Siempre las dudas. Pero sigo esperando. No me rindo tan fácilmente. Combatiré a la misma naturaleza si hace falta, pero la esperaré por si aparece. Si busco cobijo y viene, luchando contra el temporal, ¿cómo voy a verla con esta ventisca que se ha levantado? ¿Y cómo la llevaría a algún lugar cálido? No. He de esperar...
Me dijo que vendría... pero ya no estoy tan seguro. ¿Me lo dijo en verdad o es una vana ilusión de mi débil mente que se aferra a la esperanza? No lo tengo claro. Los recuerdos son lejanos y difusos. Como una diminuta columna de humo desaparece en el viento huracanado, así escapan los recuerdos de mí. Quiero pensar que sí, que me lo dijo. Quiero pensar que no aparece porque le ha surgido algo y en cuanto lo arregle llegará. Y juntos nos iremos a algún lugar donde salga el Sol. Pero solo siento el frío a través del abrigo y la bufanda. ¿Dónde está? Mi vista... se me nubla. No. No puedo dormir. Pero tengo tanto sueño...
Me dijo que vendría. Y aquí sigo, esperando, pero las dudas asedian continuamente mi cabeza. Debo dar lástima... La ventisca es fuerte y apenas puedo sostenerme, pero he de continuar. Si viene, no puedo abandonarla en medio de este temporal. Podría quedarse congelada en algún sitio buscándome. Pero también es cierto que yo podría quedarme dormido como estoy, entumecido por el frío y azotado por el viento, para no volver a despertar...
Me dijo que vendría... pero sólo en mi cabeza. No vendrá. Contemplaba la posibilidad de venir pero no lo sabía realmente. ¿Y si viniera? ¿Y si no viniera? ¿Será esta mi última espera en la nieve? Si así ha de ser, que así sea. Si viene, estaré a salvo. Si no viene, nadie me echará de menos. O quizá sí, pero llorarán por un tiempo y luego me olvidarán. Está claro lo que yo soy, tan sólo un humano corriente como todos. No destaco en nada. No soy un estudiante modelo, un genio de la guitarra o el piano o un as del breakdance y el baloncesto. Soy un sencillo iniciado en el beatbox, no soy especialmente bueno en tiro con arco... No destaco. Paso desapercibido a todo el mundo. ¿Por qué deberían echarme de menos? Eso ahora no importa... ya dejaré para más tarde mi baja autoestima. Si hay un "más tarde"...
Me dijo que vendría... y aquí sigo. De pie, luchando contra la violencia del viento y la nieve, temblando por el frío, que cada vez es más intenso. Y de repente cesó la ventisca. Sólo queda el suelo cubierto de nieve y los árboles brillantes de escarcha. Sólo quedo yo de pie en medio del bosque... y una lágrima congelada como mi única compañía.
Pero quizá... y sólo quizá... me dijo que vendría.

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