viernes, 20 de enero de 2012

Mil preguntas...

Son sueños, estáticos y paralizados,
mil preguntas que no tienen respuesta,
que no dejan la verdad expuesta,
que dejan caminos vallados.
Son mil preguntas que te llevan a otra pregunta,
como mil afluentes que desembocan en otro,
que te conducen, poco a poco,
de nuevo a esa silenciosa duna,
donde habita la soledad, la tristeza,
donde las palabras no hablan,
donde no existe la calma,
donde la memoria se despereza
y te trae recuerdos, evocando
un pasado ya imborrable,
escrito con penas y con sangre,
y te ves desbordado, pensando
en el ayer y en todo lo que viviste,
en las lágrimas que has derramado
y las alegrías que atrás has dejado,
en todo aquello que perdiste.
Y entonces sientes cómo te hundes lentamente,
triste y malherido, en el pozo,
víctima del tormento, despojo
del antaño risueño niño, abatido de corazón y mente.
Mil preguntas que no tienen respuesta,
mil respuestas sin lógica alguna,
como mil segmentos con gran holgura...
Pues bien, yo te haré una propuesta.
Sé que tan sólo soy un hombre,
sé que no destaco en absolutamente nada,
que mis cuentas nunca quedarán saldadas...
pero me encantaría volver a escuchar tu voz pronunciar mi nombre.

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