Desde lo más oscuro del corazón hasta la más bella luz interior. Allí se esconde el ángel oscuro, en el que se funden luz y oscuridad.
martes, 15 de octubre de 2013
Recuerdos
Una niebla densa cubre la ciudad, una niebla densa que refleja la luz de ésta y me impide ver esas estrellas, tan distintas y tan lejanas... Es inútil preguntarse si estás entre ellas literalmente, pero de un modo u otro sé que estás ahí. Estás cerca de mí siempre, lo sé... Y aún así te echo de menos incluso después de tantos años. ¿Superado? Claro que sí. Pero eso no quita que tenga un momento de debilidad y te escriba desde aquí, cosa que quizá es inútil porque no creo que mucha gente se detenga a leer esto. Y tú mucho menos, claro está... Pero espero que mientras tecleo las palabras que pienso, tú las puedas oír allá donde estés. Quizá hice algo mal y este es mi castigo, quizá la Luna me maldijo por permitir que a su hija le pasara algo así en lugar de protegerla para siempre, como nos prometimos el uno al otro. A veces me pregunto si aún me recuerdas... yo a ti sí. No podría olvidarte, Crystal. Esas ventanas al alma, azules como el mismo cielo en un día despejado; esos hilos de oro bordados en el marfil de tu tez; finos labios de pálido color rosado que sin embargo mostraban tu gran amor encerrado en un tímido beso. Qué débil parecías entonces, qué fuerza mostrabas cuando me mirabas alegre. ¡Qué ironía del destino que alguien con tantas ganas de vivir hubiera de morir! Marfil, oro y aguamarina fundidos en una joya sin igual, ahora perdida cual tesoro de un barco pirata hundido en la Fosa de las Marianas, dejando atrás un triste recuerdo. Sencillamente, no es justo. Si hubiera podido cambiar mi lugar por el tuyo, al menos te habría salvado. Chicos como yo, imperfectos, normales y corrientes hay muchos. Sin embargo, sé que como tú nadie habrá. Pueden acercarse... pero jamás conseguirán lo que tú conseguiste. Un claro ejemplo de que los cuentos de hadas no tienen siempre un final feliz. Mis párpados ya pesan, parece que por fin mi cerebro se ha cansado de torturarme... Supongo que es hora de irse. El gallo siempre canta al amanecer, el Sol siempre aparece por muy oscura que sea la noche, por muy fuerte que sea la tormenta. Ahora llueve. Dejaré que en silencio la lluvia se consuma hasta detenerse, y mañana será otro día.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Cobardía o coraje
Sentado sobre la rama de ese altísimo árbol, observo el cielo estrellado. De nuevo estoy pensando en ti. Otra vez pensando en aquella que m...
-
Escribir... Es lo único que puedo hacer ahora. Escribir para que nadie me conteste. Escribir para que la Luna me mire silenciosa desde allí...
-
Sentado sobre la rama de ese altísimo árbol, observo el cielo estrellado. De nuevo estoy pensando en ti. Otra vez pensando en aquella que m...
-
Alza la vista y podrás verlo, un ángel cuyas alas negras le impulsan por el cielo, veloz, ágil, y fuerte. Pero en su interior guarda un secr...
No hay comentarios:
Publicar un comentario