lunes, 18 de mayo de 2015

Pesadillas sin sentido...

¿Qué? ¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? A mi alrededor se expande un mundo hecho de ... ¿Nada? Fantasmas de todos los colores que parecen dibujados por un niño pequeño revolotean sin rumbo por esta nada. ¿Qué es esto? Entiendo, es un sueño. Entonces sólo tengo que despertar. Pero no puedo...
Y mis pensamientos se ven truncados por una silueta ante mí. Una luz inexistente le alumbra... Demonios, no puede ser pero... ¡ese tío es clavado a mí!
¿Y qué cojones hace con una espada? ¿Eh? Ha aparecido otra en mi mano... No hay necesidad de pensar para saber lo que va a ocurrir. Está claro... Tengo que vencerme. Primera arremetida...
Recuerdos confusos se agolpan en mi mente, desde mi infancia hasta los más recientes. Pero uno resalta por encima de todos: un niño sentado en un banco de piedra, solitario pero sonriente, viendo los coches pasar frente a él y recitando mentalmente sus marcas mientras su abuelo se acerca desde la fuente con una botella de agua fresca. Se la tiende y ambos sonríen.
Segunda arremetida.
Un hijo y su padre cantando y tocando la guitarra. Parecen muy unidos...
Tercer golpe.
Cuarto, quinto, sexto. ¡BASTA POR FAVOR!
Séptimo golpe.
Un chico respira en su cama con dificultad y aprieta sus manos con fuerza. Está librando una batalla en su interior.
Mi sombra desaparece atravesado por mi propia espada.
Quizá lo he conseguido... ¿Es esto es una victoria? Ojalá sea la definitiva.
Y despierto. Todo está oscuro, pero reconozco mi habitación en la penumbra.
Definitivamente, no vuelvo a cenar tanto antes de acostarme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cobardía o coraje

Sentado sobre la rama de ese altísimo árbol, observo el cielo estrellado. De nuevo estoy pensando en ti. Otra vez pensando en aquella que m...