miércoles, 7 de diciembre de 2011

El ángel cayó

Mis alas se desplegaron provistas de un nuevo e inmenso poder. Pero ya no eran negras. Blancas alas de plumas. Me sentía completamente vivo, me sentía inundado por ti... Libre al fin. Te quería. Por fin podría alzar el vuelo y encontrarme contigo. Por fin podría sellar el mal que encierro dentro. Ese era mi objetivo. Convertirme en tu ángel guardián lejos de la oscuridad del demonio que mora también en mi interior, inundado de luz y de esperanza. Y así fue...
Mis alas se desplegaron, llenas de gracia y luminosidad, reflejaron la luz del Sol como si fueran espejos y llenas de una belleza clara y pura deslumbraron a mis enemigos, aquellos que trataban de apartarme de mi camino. La luz carbonizó a todos aquellos demonios. Mi meta estaba ahí delante. Faltaba tan poco...
Mis alas se desplegaron, y libre al fin de obstáculos alcé el vuelo. Volé, por primera vez en mucho tiempo y a toda velocidad. Estabas allí, te veía esperándome, esperando mi llegada y mi beso. Como un rayo cruzaba el firmamento, con mi mirada fija en ti. Estabas tan bella.
Mis alas desplegadas me lanzaban veloz por el aire. Habías renunciado a tanto por mí... Y de repente una flecha se cruzó en mi camino. Una sola flecha, que se clavó en mi pecho. Mis alas volvieron a ser negras. Mi mirada se volvió de nuevo gélida, sorprendida por el repentino ataque... Y el ángel cayó. En la luz rojiza del atardecer se dibujó la silueta del ángel, ahora de nuevo sumido en la oscuridad, cayendo a toda velocidad. Y mi mirada nublada se centraba en ti, preocupada por verme caer pero a demasiada distancia de mí aún. Sabes que no podrías alcanzarme, y yo te hago señas de que te quedes allí. Es mejor así. "No corras riesgos por mí, estaré bien. Quizá algún día me encuentre contigo. Y para entonces quizá seamos los dos felices." Es mejor así. Y así, el ángel cayó... sumido en las tinieblas de la noche que se cernía sobre él.

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