Estaba equivocado. Como siempre, estaba equivocado. Creí ser alguien especial, o al menos alguien no tan normal como todos los demás y sólo soy uno más. Qué pensamiento tan egoísta, ¿verdad? Ser especial... No... Así soy yo. Egoísta, idiota, tan sólo un chico más en la Tierra como cualquier otro. Me he dado cuenta de que no tiene nada de especial saber tocar la guitarra y dedicar una canción a alguien tratando de expresar los sentimientos pues siempre es lo mismo: "¡qué bonita, muchas gracias!" Y realmente ni siquiera han escuchado la letra. Son solo canciones. Me he dado cuenta de que decir "te quiero" no es más que una absurda manera de decir algo que sientes para que te respondan "yo también". Me he dado cuenta de que decir "cuenta conmigo para lo que quieras" es solo una manera de decir "estaré aquí cuando me necesites" sabiendo que nadie me necesita nunca para nada; de que unas palabras bonitas que salen del corazón solo llegan al corazón de otra persona en las películas, en las series, en los libros; allí donde todo es ficticio. De que nunca he dedicado palabras bellas a nadie que no lo mereciera, pero eso nadie lo nota; de que me entrego en cuerpo y alma a mis amigos y a mi amor pero nunca lo agradecen, nunca tienen palabras bonitas y amables para mí sin un interés en especial. De que trato bien a las personas porque me gustaría que me trataran bien a mí, aunque muchas veces es todo lo contrario. De que a prácticamente todo el mundo le es indiferente si estoy bien o mal, de que nadie me conoce tanto como creo. Me he dado cuenta de que estaba completamente equivocado. Me he dado cuenta... de que la frialdad y la soledad son mis únicas amigas, tal y como me di cuenta hace ya más de 7 años, tal y como me di cuenta por segunda vez hace apenas unos 3 años... Me he dado cuenta de que he vuelto a la cabeza del Ouróboros, la serpiente que se muerde la cola. He comprendido al fin que un ángel oscuro no puede ser nunca un ángel guardián salvo de sí mismo. Porque por mucho que proteja a los demás, éstos siempre se quedan con la imagen de sus alas negras. No importan los actos, la bondad encerrada en él o lo luminosa que sea la luz de su espada; lo primero que ven siempre son sus alas negras. No sé si me entendéis. Pero si no me entendéis, me da igual. No espero que nadie me entienda, porque he comprendido que en esta vida nadie intenta entender al otro. La palabra "empatía" carece de sentido, como muchas otras palabras que la RAE debería considerar en peligro de desaparición por la falta de uso en los pensamientos y conversaciones de hoy en día.
Pero también he comprendido que, si alguien ha leído esto hasta aquí es porque quiere intentar entenderme o al menos siente curiosidad por mis sentimientos y mi forma de ver las cosas. Gracias.
Desde lo más oscuro del corazón hasta la más bella luz interior. Allí se esconde el ángel oscuro, en el que se funden luz y oscuridad.
lunes, 2 de diciembre de 2013
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