Tras los grandes rascacielos se pueden ver algunas nubes en el cielo nocturno, iluminadas por las luces de la ciudad. Desde aquí abajo parece que si te subieras a uno de ellos las podrías tocar. Pero al bajar la mirada descubres una calle llena de color y de vida. Las sombras danzan al compás de sus amos, que pasean por la calle (algunos parece que tienen prisa). Parejas de enamorados se sonríen y se besan, puestos de venta de productos artesanales a los que se acercan bellas jóvenes y personas adultas para admirarlos y quizá comprarse algo; un pobre, pidiendo a la puerta de una casa que destaca por sus adornos con forma de conchas en toda la fachada... Y se puede ver, allá a lo lejos, a un chico que camina solo, con una guitarra a su espalda.
La plaza mayor, de una belleza que quita el aliento al contemplarla por primera vez, y aún más de noche e iluminada por las luces. Miles de personas congregadas en ella. Destacan los universitarios y universitarias, jóvenes que disfrutan de una tranquila y bella noche con sus amigos y amigas allí, sentados en el suelo de grandes losas grises, tal vez acompañados de la música alegre de algún instrumento. Bromas seguidas de risas y carcajadas llenan de alegría ese paisaje. Quizá también alguna pareja habla alegremente sentados en un banco, mientras las terrazas se llenan y los camareros, cansados, acuden a atender a sus clientes. Un comercio cerrando, mientras un pub abre sus puertas. Un portero, por una de las calles, prohíbe el paso a un grupo de estudiantes. Y más allá se distingue, cabizbajo y perdido en sus pensamientos, a un solitario muchacho con una guitarra a su espalda.
Llegamos a un hermoso parque, ya a las afueras y cercano a un paseo que bordea el río. Alguna pareja en un banco, sentados, dirigiéndose palabras de amor y besos con la dulzura de una flor en primavera. Puedes sentir la caricia de la suave brisa de la noche, una melodía nocturna que hace que te recorra un escalofrío por la belleza que contemplas. Pero... ¿qué es eso? Se puede oír una voz, y una preciosa melodía que la acompaña. Juntas conforman una balada que habla de amor, de soledad, de ilusiones rotas. Puedes observar varios bancos de piedra... y allí lejos, en un rincón, un chico solitario tocando la guitarra... con una única lágrima resbalando por su mejilla. Una única lágrima de tristeza infinita, en medio de un mar de inmensa alegría.
Desde lo más oscuro del corazón hasta la más bella luz interior. Allí se esconde el ángel oscuro, en el que se funden luz y oscuridad.
miércoles, 19 de octubre de 2011
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